
Un día en Moraira
Moraira es una hermosa localidad costera de la Costa Blanca, situada entre Calpe y Jávea. Este antiguo pueblo de pescadores se ha convertido en un destino con ambiente y estilo, sin perder el encanto de antaño. Con sus hermosas playas, su agradable paseo marítimo y su pintoresco puerto, Moraira es el destino perfecto para una relajante excursión de un día. En este blog, conocerá su oferta.
Mañana: relajarse en la playa
Un día en Moraira empieza mejor con una visita a una de sus hermosas playas. La Playa de l'Ampolla, la más grande y céntrica, es ideal para empezar el día sin prisas. Su arena fina y sus aguas poco profundas la convierten en un lugar agradable para relajarse o darse un refrescante chapuzón. Para quienes prefieran un entorno más tranquilo, la Playa del Portet es una buena opción. Esta pequeña bahía, rodeada de verdes colinas y aguas azules, tiene un aire casi caribeño.
A lo largo del paseo marítimo y junto al puerto hay varias cafeterías donde disfrutar de un café con vistas al mar. Muy recomendable es una terraza junto al agua, donde se puede contemplar la llegada de los barcos pesqueros mientras se come un cruasán recién horneado.
Tarde: explorar el puerto y el casco antiguo
Tras una relajante mañana en la playa, es hora de seguir explorando Moraira. Comience su paseo por el acogedor puerto, donde pequeños yates y barcos de pesca se mecen en las tranquilas aguas. En el puerto no sólo hay barcos, sino también restaurantes y cafeterías donde podrá disfrutar de un almuerzo ligero, por ejemplo pescado fresco o paella. Las vistas del mar y las montañas circundantes lo convierten en un lugar maravilloso para tomarse un descanso.
Continúe su camino hacia el casco antiguo de Moraira, con sus calles estrechas y casas blancas. Aquí encontrará pequeñas boutiques, galerías de arte y mercados locales. Es un lugar estupendo para curiosear y descubrir productos locales, como joyas hechas a mano y delicias artesanales. No olvide hacer una parada en la Iglesia de Moraira, la encantadora iglesia que adorna el centro y ofrece magníficas vistas del pueblo.
Tarde: explorar el castillo y disfrutar de las vistas
Después de comer, es hora de empaparse de cultura. Una visita obligada es el Castillo de Moraira. Este pequeño castillo medieval, construido originalmente para proteger la costa de los piratas, ofrece no sólo un pedazo de historia, sino también unas vistas impresionantes sobre el pueblo y el mar. Es un lugar tranquilo, ideal para dar un paseo alrededor del castillo y disfrutar de un momento de reflexión mientras se contemplan las vistas panorámicas.
Cerca del castillo, podrá disfrutar aún más de la naturaleza, con preciosas rutas de senderismo que atraviesan las colinas. Un corto paseo cuesta arriba le llevará a un mirador donde podrá admirar la ciudad y la costa desde una perspectiva diferente.
Por la noche: disfrute de la gastronomía local
La noche en Moraira es el momento perfecto para descubrir la gastronomía local. A lo largo del paseo marítimo y en el casco antiguo encontrará multitud de restaurantes donde degustar deliciosos platos mediterráneos. Desde marisco fresco hasta tapas y platos tradicionales españoles, hay para todos los gustos. Es muy recomendable cenar en uno de los restaurantes con vistas al mar, para poder disfrutar tanto de la comida como de la puesta de sol.
Para los que aún tengan ganas de algo dulce después de cenar, existe la opción de tomar un helado o una copa en uno de los bares con ambiente. Las noches en Moraira son tranquilas y relajadas, por lo que es el lugar ideal para terminar el día con estilo.
Moraira lo ofrece todo para pasar un día perfecto: hermosas playas, calles llenas de ambiente y deliciosa comida. Tanto si desea relajarse, empaparse de cultura o disfrutar de la gastronomía local, esta encantadora localidad costera lo tiene todo. Desde Casa Tims, Moraira está a poca distancia, por lo que es fácil hacer un viaje y descubrir este lugar único por sí mismo.